Tu eras así. Te gustaba despertar en casas desconocidas, volcar los cajones cuando no encontrabas tus llaves, dormir en el sofá escuchando música, caminar despacio, cantar en la ducha, tener noches de alcohol, de tele, de pizza, de sexo camuflado en ir a ver películas. De no saber que hacer, de quedarte desorientada mirándote en el espejo del baño. De que te temblasen los pies de frió en la habitación, de hacerle fotos a la gente en el parque sin que se diesen cuenta. De ir caminando por las rocas en la playa y sentir el viento en tu pelo, escuchando el murmullo del mar. Te gustaba tumbarte en el techo del coche a las nueve de la noche, viendo pasar los demás a alta velocidad mientras veías el anochecer. Viajar a esa ciudad encantada, robar jabones con olor a naranja de los hoteles, soñar que quemas maletas, habitaciones. Te gustaba aparecer por casa cuando se apagan las farolas. Te gustaba deshacer sábanas, subir ascensores, andar, correr sin ningún motivo, gritar debajo del agua, conocer sitios nuevos, lugares únicos. Olvidarte. Eso te gustaba.
... Yo soy así.

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