Vuelvo a ese refugio frente a tus ojos y de nuevo repaso enteras las líneas de tu cuerpo. Aprendí astronomía en el techo de tu habitación y la osa mayor está justo detrás de tus pupilas. La luna encandilando se empeña en aparecer y haces que se nuble con tus dedos. Pones el seguro y nadie entra a nuestro mundo. Ahora puedo quitarme las pieles y estar frente a ti sin temores. Me gusta cuando sobran las palabras y te explico en besos lo que no puedo en versos. Me gusta cuando me muerdes en silencio. Aceleras mi respiración cuando dejas a tus manos andar por donde les plazca.

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