
Odio tus aires de superioridad y tu cretinismo. No te soporto, a veces pienso como puede ser que siga hablándote. Te detesto, no soporto tu forma de ser, no soporto que seas como yo, que opines y pienses igual a mi en cada cosa. Odio cuando me insultas, cuando te pones borde, y cuando pasas de mi. No aguanto tu prepotencia. Pero lo que más odio es no poder ni siquiera meterme contigo, por que no puedo, ni siquiera un poco.
Y es que la materia no pesa, ni tu cuerpo, ni el mío cuando me coges de la mano. Cuando me rozas siento que todo se para. Los besos que me das siempre libran algo de mi, no se como lo haces. Me gusta como me oprimes cuando nuestros cuerpos se estrechan, cuando te hago cosquillas, cuando me retienes en tu cama, cuando sonríes. Cuando me abrazas siento vida en cada una de mis terminaciones nerviosas. Pero el mundo material nace cuando me marcho. Y a veces se hace insoportable el hueco que me queda tras irme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario