viernes, enero 07, 2011

Sustancia estimulante.


Tumbados en el sillón, tapándome con tu chaqueta de cuero y crucificada por tus manos. Notando tus latidos, besándome la frente. Me arañas la cara con los dientes, arrancándome la identidad, convirtiéndote en mi y yo en ti. Haciendo lo mismo que cuando te conocí, suplicándome que te quisiera, llorando litros de alcohol, pisando gramos de nieve fina expandida a lo largo de nuestras fosas nasales, haciéndonos gritar que nos amamos. Como tú siempre susurras, como yo siempre te escucho, en silencios incómodos, sin saber que más decir.

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