miércoles, enero 19, 2011

Diario d.

Entonces ahí estaba yo.


Desorientada, a 16 km de la ciudad, en una parada de autobús perdida en medio de la nada, con exactamente 43 eucaliptos a mi alrededor, y una música que parecía proceder de cualquier parte menos del cielo... Dios,esos pájaros en vez de cantar parecían estar gritando!


(...)


Y ahí estaba yo.


Mirando el cielo, cegándome con cada rayo de sol, sintiendo la brisa rozar mi cara, y pensando cómo podría ser mi vida ahora, si nada hubiese ocurrido entonces...


Creo que el destino quiso ponernos a cada uno en su lugar.




TENGO GANAS DE GRITAR.



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