sábado, mayo 15, 2010

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La luna, alta en el cielo, ilumina la larga Feniglia. A lo lejos, la playa se pierde entre las manchas más oscuras de las montañas. Step apaga los faros. Siguen corriendo envueltos en la oscuridad, sobre aquella mullida alfombra mojada. Al llegar a mitad de Feniglia se paran. Caminan el uno junto al otro, rodeados por aquella paz. Babi se acerca hasta la orilla. Pequeñas olas de bordes plateados rompen antes de mojar sus All Star azules. Una ola algo más caprichosa que las demás prueba a cogerla. Babi retrocede deprisa tratando de escapar. Tropieza con Step. Sus fuertes brazos le ofrecen un refuio seguro. Ella no lo esquiva. Su sonrisa se asoma en aquella luz nocturna. Sus ojos azules, rebosantes de amor, lo miran divertidos. Él se inclina sobre ella lentamente y, estrechando su abrazo, la besa. Labios suaves y cálidos, frescos y salados, acariciados por el viento del mar. Step le pasa una mano por el pelo. Lo aparta dejando su cara al descubierto. En la mejilla teñida de plata, diminuto espejo de aquella luna que está en lo alto, se dibuja una sonrisa. Otro beso. Las nubes se pasean sosegadamente en el cielo azul nocturno. Step y Babi se han tumbado sobre la arena fría, abrazados. Sus manos cubiertas por minúsculos granos de arena, se persiguen divertidas. Otro beso, luego Babi se incorpora apoyándose en los brazos. Lo mira, está bajo ella, Sus ojos ahora en calma la miran fijamente. Su piel es de color ébano, lisa y suave. Su pelo corto no teme ensuciarse. Parece pertenecer a aquella playa, tumbado en ella, con los brazos extendidos, dueño de la arena, de todo. Step, sonriendo, la atrae hacia él, dueño también de ella, acogiéndola con un beso más largo y profundo. La abraza estrechamente, respirando su dulce sabor. Ella se abandona, transportada por aquella fuerza, y, en ese momento, comprende que hasta entonces no había besado a nadie de verdad...


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