sábado, mayo 15, 2010

:)



"No tengas miedo", le susurré.
"Somos como una sóla persona".
De pronto me abrumó la realidad de mis palabras. Ese momento era tan perfecto, tan auténtico. No dejaba lugar a dudas.
Me rodeó con los brazos, me estrechó contra él y hasta la última de mis terminaciones nerviosas cobró vida propia.
"Para siempre", concluyó.


No hay comentarios:

Publicar un comentario