
De todas las posibilidades siempre me he decantado por él, no sé, será por el misterio que sostienen sus pasos. ¿Hacia dónde van, hacia dónde se dirigen cuando no lo veo?. Maldigo a la jodida trastornada que siempre lo persigue, que lo enreda en la punta de su lengua llena de espinas y veneno. El calentón de una noche y otra, entre el sudor de sus entrañas y sus ojos de avispa puteándome la existencia, me llenan de vida. Creo que estoy en el límite del Olimpo, donde estamos los dueños del mundo, y su jodida boca de piñón.
Where are you when I need you...
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