jueves, diciembre 02, 2010

El 23 de mayo, era miércoles.

Mi alma. Siempre en el momento menos oportuno aparece, acuchillándome por dentro. Y en esos instantes, siempre me hace pararme a pensar si, sin que yo pudiese hacer nada, tú empezaras a dejar de quererme... Y es entonces cuando me inundo de tristeza, esa que estalla en mi interior, me recorre la sangre, y me quiebra por dentro. Esa que siempre esta presente, y que le encanta aparecer...

Y es que mi alma necesita saber que todo es posible, lejos o cerca, entre tus brazos o con tu sombra. Pero aun así se que la vida y todas sus grandes cosas son eternas y momentáneas, y de pronto en un instante podemos quedarnos ciegos en medio de la luz, muertos en medio de la vida, o solos en medio del amor...

Casualidad, a eso se reduce todo. Nada más que casualidad.


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